Convierte carga manual en capacidad operativa medible.
El Método Meikify es una metodología para convertir carga manual en capacidad operativa medible. Primero cuantifica el beneficio y acuerda cómo se comprobará; después define y construye solo la tecnología necesaria. Sus cuatro etapas son Cuantificar, Firmar, Construir y Medir.
Cada etapa entrega algo que puedes exigir.
Cuantificar
Levantamos tu operación y le ponemos número a lo que está en juego. No se puede comprometer un resultado que nadie midió: sin esta etapa no hay nada que firmar.
- Mapa de procesos actual y rediseño propuesto (BPMN)
- Valor anual en juego, cuantificado en USD/año
- Roadmap priorizado: qué construir y en qué orden
- Presentación ejecutiva
Firmar
Se acuerda por escrito qué métrica tiene que moverse, cuánto, cuándo se mide y qué pasa si no se cumple. Recién después de eso empezamos a construir.
- Contrato de Resultado con sus cuatro campos
- Baseline medido y acordado con tu equipo
- Precio fijo y alcance cerrado
Construir
Seis a ocho semanas sobre los sistemas que ya usas. Qué se construye —una automatización, un agente de IA o software a medida— lo definió la etapa 1, no un catálogo que tengas que interpretar.
- El proceso corriendo en producción
- Integración con tu ERP, planillas y correo
- Tu equipo capacitado para operarlo
Medir
Medimos después de 60 días de operación real. Si la métrica pactada no alcanza el umbral, ajustamos sin costo por hasta 90 días adicionales, sujeto a las condiciones del contrato.
- Medición formal: baseline vs. resultado
- Plan de ajustes sujeto a las condiciones del contrato
Después, la operación continua monitorea lo que quedó funcionando y corrige desviaciones para sostener la capacidad recuperada. El ciclo vuelve a la etapa 1 con el siguiente proceso del roadmap.
El Contrato de Resultado.
Un acuerdo de cuatro campos que se define antes de construir. Establece cómo se comprobará el cambio operacional y qué período de ajustes aplica. Su alcance final queda sujeto a las condiciones del contrato acordado para cada proyecto.
La métrica
Qué tiene que moverse. Una sola, operacional, medible con datos que ya existen.
El umbral
El número exacto que cuenta como éxito, con el baseline medido al lado.
La fecha
Cuándo se mide: después de 60 días de operación real, no desde la entrega.
Qué pasa si no
Ajustamos sin costo por hasta 90 días adicionales, sujeto a las condiciones del contrato.
Tres reglas que nos limitan a propósito.
Un compromiso solo vale si quien lo hace puede cumplirlo. Estas reglas nos sacan negocios de encima, y son la razón por la que el resto se puede firmar.
Sin baseline no hay umbral
Si un proceso existente no se puede medir, la primera entrega es instrumentar la medición. Un MVP nuevo es distinto: como aún no tiene baseline, comprometemos alcance, fecha y criterios de validación, no una mejora operacional histórica.
Solo comprometemos lo que controlamos
El umbral se fija sobre la parte del proceso que nuestra implementación ejecuta. Nunca sobre resultados que dependen de terceros, del mercado o de que cambien hábitos internos.
Ante la duda, el umbral baja
Cuando el baseline es débil o el entorno está cambiando, comprometemos menos, no más. Un umbral conservador que se supera es una relación que sigue; uno optimista que no se alcanza es confianza perdida.
Preguntas sobre el Método Meikify
¿Qué es el Método Meikify?
El Método Meikify es una metodología para convertir carga manual en capacidad operativa medible. Primero cuantifica el beneficio y acuerda cómo se comprobará; después define y construye solo la tecnología necesaria. Sus cuatro etapas son Cuantificar, Firmar, Construir y Medir.
¿Por qué firman el resultado antes de construir?
Porque definir la métrica después convierte el éxito en una opinión. Acordarla antes exige cuantificar el punto de partida, el umbral y la fecha de medición. Así el cliente puede comprobar el cambio operacional y conoce de antemano el período de ajustes previsto si el resultado pactado no se alcanza.
¿Por qué el umbral que firman es menor que el potencial que muestran?
Porque el potencial es lo que el rediseño puede dar si todo sale como está diseñado, y el umbral es lo que estamos dispuestos a firmar. Preferimos comprometer un número que vamos a cumplir y superarlo, antes que prometer el techo y quedar debiendo. Un proveedor que compromete exactamente el máximo teórico no calculó: prometió.
¿Qué pasa si mi proceso cambia durante los 60 días?
Se recalcula, no se cancela. Si cambian el flujo, las reglas de negocio o un sistema integrado, la métrica deja de ser comparable con el baseline: se acuerda un baseline nuevo y se reinicia el período. Un compromiso que se cae ante el primer cambio operacional no es un compromiso.
¿Comprometen resultados de negocio, como ventas o márgenes?
No, y es deliberado. Se compromete la métrica operacional que nuestra implementación controla —tiempo de ciclo, tasa de error, horas del equipo—, no sus consecuencias comerciales, que dependen de decisiones y factores fuera del proceso. Comprometer lo que no controlamos sería una promesa vacía.
¿Y si mi proceso hoy no se puede medir?
Entonces la primera entrega no es una automatización: es instrumentar la medición. Firmar una mejora sobre un estado inicial desconocido es firmar a ciegas, y no lo hacemos. Te lo decimos en el diagnóstico.
¿Qué proceso te gustaría medir primero?
Cuéntaselo a Meiko en dos minutos. Si hay un caso con retorno, te lo dice — y agendas 30 minutos con Joan para partir por la etapa 1.
precio fijo · alcance cerrado · nunca por horas